La cerámica es uno de los elementos materiales más abundantes en el registro arqueológico de los yacimientos. Su carácter indestructible le permite, en muchas ocasiones, ser utilizado como elemento definidor de un determinado momento cultural.
Los recipientes cerámicos permiten cocinar, pero también son imprescindibles para almacenar y conservar productos alimenticios de todo tipo. Su versatilidad les permite ser utilizados también para el transporte de alimentos sólidos
o líquidos, llegando a utilizarse en ocasiones como recipientes funerarios.
Con la arcilla no solo se elaboran recipientes cerámicos, sino que se utiliza para otras muchas aplicaciones prácticas, pudiendo elaborar otros elementos utilizados en la vida cotidiana de las sociedades antiguas -y actuales-, tales como pesas de telar, fusayolas (contrapesas que se insertan en el huso del telar y que también hacen de tope del mismo), elementos de adorno, de carácter votivo, religioso, etc.